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Gateways, proxis y firewalls

Estos términos aparecen frecuentemente en la literatura de Internet, juntos pero no revueltos. Aunque a veces resulta complicado saber cuál es la misión de cada uno. Se trata de servicios que se acompañan, se complementan y, en ocasiones, llegan a confundirse. Pero el gateway, el proxy y el firewall son piezas fundamentales de cualquier enlace de Internet.

Probablemente sólo unos pocos internautas, o más bien informáticos, necesitan conocer a fondo y tratar con el montaje, configuración y mantenimiento de estos elementos. Pero como aparecen por doquier en la literatura que cualquier buen internauta lee, resulta conveniente conocer la misión de cada de ellos, ya que así sabrá a qué atenerse cuando algún programa le pregunta si está utilizando un proxy, o podrá evaluar si le conviene tener un firewall.


Gateway

El nombre más usual que aparece en las configuraciones de Internet. Pero con ser el más común, también es el menos específico. Un gateway es una puerta de enlace entre dos redes distintas. Esto significa que se usa como puente, también tiene este significado, entre una red local, LAN, y una extensa, WAN. El significado más empleado actualmente es para designar al dispositivo hardware software o, más usualmente, una combinación de ambos, que controla el tráfico entre Internet y el ordenador o la red local de ordenadores de una empresa.

El dispositivo gateway normalmente está asociado a elementos como routers y switches, que son los que realmente hacen la conexión física con la red. El elemento gateway de una red normalmente actúa también como servidor proxy y firewall.


Firewall

Más conocidos por su nombre en inglés, firewall, los programas o hardware de cortafuegos cumplen una misión sencilla, pero esencial: aislar la red interna, la red local o LAN, de la red externa formada por Internet.

Realmente, los cortafuegos proporcionan aislamiento eficaz para la red interior realizando dos funciones: por un lado, trasladan todas las direcciones IP internas a una sola dirección de salida. Por otra, actúan como filtro de entrada y salida.

Con la primera función se asegura que nadie desde el exterior puede acceder a recursos de un ordenador perteneciente a la red. Con ello se evita que, por falta de prudencia o de pericia al configurar un ordenador, un extraño sea capaz de entrar en la red y/o acceder a recursos, ficheros compartidos o impresoras de la red.

Con la segunda función es posible configurar de forma selectiva direcciones IP, así como puertos, que están disponibles para entrada y/o salida de datos. Gracias a esta función podremos inhibir el acceso a ciertas direcciones, o impedir que los mensajes provenientes de un determinado servidor lleguen a nuestra red informática.

Una de las funciones más básicas de un firewall es la de filtrar paquetes. La parte de filtrado de paquetes examina las direcciones IP (así como los puertos de E/S) de procedencia y destino de cada paquete, examinando su cabecera. Mediante una serie de reglas, denominada la lista de control de acceso, el filtro determina si aceptar o rechazar los paquetes IP individuales.

Las reglas de filtrado permiten restringir los paquetes que provengan o se dirijan a un determinado puerto o dirección IP. En general, estas reglas se aplican para cerrar el tráfico hacia ciertos puertos y dejar abiertos sólo los realmente necesarios para los servicios que se emplean. Así, cerrando el puerto FTP de salida, puerto 20, se garantiza que ningún internauta externo podrá descargar (al menos bajo protocolo FTP) programas o datos del interior de la red.

El filtrado de paquetes es una buena primera línea de defensa y funciona bien a nivel general, pero no es capaz de evitar un aspecto importante: dejará pasar cualquier paquete IP que no viole ninguna de sus reglas asignadas. Es decir, que es un filtro que impide determinadas cosas, las que así se programan, pero deja pasar TODO el resto. El problema es que no todos los paquetes son lo que parecen.

En particular, el filtrado de paquetes no impide la llegada y aceptación de paquetes IP malformados. Hay toda una serie de herramientas conocidas por los hackers para crear paquetes que aprovechan ciertos fallos de seguridad y debilidades de los sistemas operativos, clientes de correo y aplicaciones o protocolos de red. Con estas herramientas se crean paquetes cuya cabecera, el único elemento que filtra inicialmente un firewall, parece correcta, pero cuyos datos en el interior presentan algún tipo de error.

Un paquete malformado puede provocar diversos tipos de fallos en un ordenador, por ejemplo en el servidor de correo, como crear un desbordamiento de buffer, lo que a su vez produce, en algunos casos, la ejecución del código que va a continuación. Una forma de introducir directamente código ejecutable en un ordenador de una manera que evitará que sea analizado y reconocido por, por ejemplo, los programas de antivirus. Aunque los principales programas y sistemas operativos son conscientes de este tipo de fallos y han creado parches para solucionarlos, no todos los usuarios los han instalado, lo que hace que sus sistemas resulten vulnerables a este tipo de ataques.


Proxy

La etapa siguiente en un cortafuegos es la de servidor proxy. El proxy se encarga de transformar las direcciones de entrada y salida. El proxy intercepta las solicitudes hacia el exterior y se encarga de procesarlas utilizando la dirección del proxy, con lo cual oculta la dirección IP del solicitante real. A su vez, evalúa los datos devueltos, mirando no sólo la cabecera sino realmente el bloque de datos.

Esto le permite analizar y determinar si hay un comando correcto, o permitido, dentro del bloque de datos, y bloquearlo oportunamente. Si los datos son correctos, según las reglas del proxy, se encarga de crear un nuevo paquete, insertando los datos y creando la cabecera adecuada para que llegue al solicitante.

Un servidor proxy tiene generalmente dos conexiones de red: una hacia la red local y otra hacia el dispositivo, router o similar, que conecta a Internet. Ningún paquete IP pasa directamente de un adaptador a otro, y todos son analizados antes de ir de uno a otro.


Protección

En caso de que mantenga una conexión permanente a Internet, un caso cada vez más frecuente gracias a la tarifa plana y las conexiones ADSL, resulta casi imperativo colocar un programa de cortafuegos, para aislar convenientemente nuestro PC del entorno externo.

Como muchos cibernautas han comprobado, tras instalar un programa de este tipo se detectan decenas de intentos de acceso a nuestro PC. Sobre todo, cuando la conexión lleva cierto tiempo activa. Algunos provendrán de mecanismos automáticos, como los robots de búsqueda de Internet, que exploran cualquier página web y sus enlaces para localizar y clasificar páginas Web. Pero muchos otros son intentos directos de eventuales asaltantes, explorando las defensas de nuestro sistema. Tan pronto como encuentren un hueco por donde colarse o modificar nuestra configuración, obtendrán cierto dominio sobre nuestro ordenador y sus datos.

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