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La privacidad en tiempos de guerra

Internet nació y se desarrolló con la idea fundamental de intercambiar libremente la información. Y se ha convertido en una potente herramienta para este fin. Pero tampoco hay que olvidar que su inicio estaba relacionado con la guerra y la necesidad de preservar dicha información en condiciones adversas. Durante años, Internet se ha desarrollado con un complejo equilibrio entre la privacidad de los usuarios y el libre flujo de información, frente a los intentos de control de los gobiernos y empresas. Pero la balanza comienza a inclinarse peligrosamente hacia el lado de quienes aceptan, o incluso defienden, que haya una vigilancia de este medio.

Las actitudes sociales cambian a tenor de la evolución de las propias sociedades. Y en momentos de violencia, en general, se prefiere perder cierta libertad para ganar en seguridad. Esta actitud se ha acrecentado tras los atentados en Nueva York del pasado 11 de Septiembre. Y afecta, cómo no, a la red.

Internet se ha desarrollado para compartir información. Ya sea pornografía, copias ilegales de música, o valiosa y veraz información médica o comercial, la red se ha caracterizado por ser un medio sin trabas para transmitir datos, con independencia de su contenido, su origen o su destino.

Pero la información es poder, y quienes más recursos y poder tienen pretenden aumentar su hegemonía ejerciendo control sobre ella, utilizando todos los medios a su alcance. Y esto levanta las protestas de los defensores de la privacidad, que, además, arguyen la escasa o nula eficacia de un sistema de control indiscriminado. Y los peligros que ello encierra.

El difícil equilibrio entre una herramienta amplia de difusión de datos y la persecución de terroristas y criminales parece que está cambiando. O, al menos, algunas entidades han aprovechado una serie de acontecimientos para avanzar hacia una intromisión sin control de los contenidos transmitidos por la red. Lo cual va en contra de los principios básicos legales vigentes en las sociedades occidentales. Pero ante situaciones extremas, estas propias leyes pueden ser alteradas en la dirección apropiada. Lo que supone un peligro tanto para la libertad de expresión, como para la privacidad de las personas.

Para algunos se trata de lograr frenar las amenazas a la sociedad. Pero para sus oponentes es simplemente una excusa para imponer criterios particulares y realizar acciones sin control o supervisión. Una vuelta a la inquisición o al Macartismo, tratando a aplastar a cualquier opinión disidente, distinta de las tesis oficiales. Y sobre todo por el temor de que será muy difícil, sino prácticamente imposible, desmantelar cualquier tipo de escucha una vez instalada.

Longitud de clave

Durante años, Estados Unidos prohibió la exportación de programas que tuvieran tecnología de claves de más de 40 bits. Una prohibición motivada por la dificultad para “descifrar” claves de gran longitud, que aumentan las combinaciones posibles y elevan, por tanto, los tiempos teóricos para encontrar la clave adecuada y así decodificar el mensaje original. Es decir, se trata de evitar que el, potencial, “enemigo” contara con las herramientas necesarias para realizar cifrados complejos que resultaran difíciles, por no decir imposibles, de romper. Y así acceder a su información de forma oculta.

Pero estas herramientas, que nacieron para uso militar, pronto encontraron una buena aplicación en el terreno civil y, sobre todo, comercial. Si la información se puede transportar de forma segura a través de la económica y versátil red de Internet, no es necesario crear una costosa red propia o alquilada que garantice la ausencia de intrusiones sobre los datos que por allí discurren. Lo que supone un importante ahorro para las empresas.

En malas manos, las mismas herramientas que permiten interceptar correos de terroristas o narcotraficantes y descifrar sus comunicaciones de cara a impedir acciones criminales, sirven para revelar datos financieros o bancarios, como los asociados a las tarjetas de crédito. Si se rompe la confianza en los medios electrónicos utilizados para las transacciones, el comercio electrónico nunca despegará.

Pero los avances en la potencia de proceso hacen que, con la suficiente potencia de cálculo, cualquier código pueda ser descubierto. Si se cuenta con el suficiente tiempo. Y así el pasado año, Estados Unidos levantó de forma generalizada la prohibición de exportación de estos productos, salvo para un reducido grupo de países, considerados como altamente peligrosos para su seguridad nacional. Tal vez debido a que tenía preparado el sistema de interceptación adecuado incluso para claves de gran longitud.


Carnivore

El sistema Carnivore ha hecho correr ríos de tinta en los medios de comunicación y en los ambientes relacionados con la red y la privacidad. Se trata de un dispositivo especializado en interceptar y decodificar mensajes de correo. Desarrollado por el FBI, se trata de un mecanismo que viola los principios básicos de la privacidad del correo.

Las primeras noticias sobre su existencia fueron desmentidas tajantemente. Pero el secreto no duró mucho. Para que resulte eficaz, el dispositivo, una combinación de hardware y software, debe ser instalado en el proveedor de los servicios de Internet, o ISP. Lo cual requiere la cooperación necesaria de éstos. En un primer momento, por reparos éticos, legales o meramente comerciales y de operatividad, muchos proveedores se negaron a facilitar su instalación, salvo que mediara una orden judicial expresa. Pero el patriótico deseo de colaborar con las autoridades para lograr el freno de actos terroristas ha vencido las reticencias de muchos de ellos. Más las amenazas contra las empresas que no colaboren de quedar fuera de los jugosos contratos gubernamentales.

Los detractores argumentan que los últimos ataques han sido concebidos y desarrollados de tal manera que ni siquiera una intervención total de los mensajes a través de la red hubiera podido evitarlos. Por otra parte, para muchos internautas no es raro que asocien la red de escuchas Echelon, que también incluye interceptación de llamadas telefónicas, con Carnivore. Aunque la primera tiene connotaciones de espionaje tanto militar o político como industrial, según sospechan sus oponentes. Debido a la falta de control no es posible saber los “descubrimientos” realizados por la red Echelon, pero diversos indicios apuntan a que sus patrocinadores anglosajones, ya que comparten la información entre Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia, se han aprovechado en el terreno comercial para descubrir datos industriales y comerciales sobre otros competidores, principalmente europeos.

Para el internauta de a pie el debate no parece revestir excesiva importancia, salvo que sea un acérrimo defensor de la privacidad. Pero para las empresas, la confianza en que sus informaciones permanecerán, razonablemente, confidenciales, resulta importante a la hora de consolidar el correo electrónico, y la propia red, como importantes herramientas de trabajo comerciales.

Para suavizar su efecto, el sistema cambió su agresivo nombre de Carnivore por el más aséptico e impersonal de DCS1000. Pero su función sigue siendo la misma. Contra esto, algunos grupos de internautas han elaborado un peculiar sistema de protesta consistente en el envío masivo en un mismo día de multitud de correos que contengan palabras o frases sospechosas, para así levantar la atención del sistema, con el propósito de saturarlo hasta tal punto que quede fuera de servicio. O al menos que sus creadores no puedan confiar en él, incapaces de separar el trigo de la paja, y decidan suprimirlo por ineficaz.


GLOSARIO

ISP. Internet Service Provider, proveedor de servicios de Internet. La empresa que proporciona al usuario el acceso a la red y a sus servicios, como el correo electrónico.

LONGITUD DE CLAVE. Factor determinante del número de combinaciones distintas. Una clave de 8 bits admite 256 combinaciones diferentes, una de 40 bits eleva la cifra a más de 1 billón y una de 128 bits supera el 340 seguido por 36 ceros a continuación, o 340 trillones de trillones.

Publicado en ©Buongiorno 2001 Surf Internet, autor Juan Rubio

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