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Yosvani Anzardo Hernández. 14 de agosto de 2007 Holguín, Cuba – www.PayoLibre.com – “Veo mucha luz”, le dije un día a Raúl. Y me dijo: “Sí, pues corre comemierda que es un incendio”.
Raúl Pavón estudió conmigo desde que usábamos
pantalones cortos y el prú oriental valía veinte
centavos la botella. Un día dejamos de vernos
porque a él le interesaba mucho salvar vidas y
hasta de ser posible regresarlas de la muerte.
Yo quería ser ingeniero y lo desee con tanta
fuerza que un día rompí la regla T entre mis
manos cuando me acusaron de algo que no era,
porque los contrarrevolucionarios no son los que
desean de verdad, el bien para su pueblo. –Soy clínico –me dijo. –Yo lo sigo intentando –le contesté.
–No te rindas, pero tampoco lo tomes a pecho, mi
nueva condición de médico me abre puertas y me
cierra las manos. –Hoy tuve un paciente grave y lo dejé ir para su casa, aunque aún no está de alta. –No te entiendo –le contesté. –Sí chico, ella vino a mi consulta porque mancha todos los blumers. Creí que era un parásito, luego siguieron llegando personas con el mismo padecimiento, di la alarma, ¡tenemos una epidemia!, días después mi esposa me informó que yo también estaba contagiado y hasta ella y mi pequeño hijo, ¡pero coño, no tengo más síntomas que las condenadas manchas!, y sin embargo la gente tiene tantas que no se ha podido definir un cuadro clínico. Hoy tuve la respuesta, todo el que usa el periódico Ahora como papel sanitario se contagia, no es más que la tinta, y la gente está tan enferma de mentiras que las somatiza. –Veo mucha luz –me dijo hoy Raúl.
–No camines hacia ella, intentaran sacarla de tu
cabeza –le contesté. Agencia de prensa Jóvenes sin Censura |