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Mitos de la red
Una cosa es exponer una idea y otra apoyarla con cifras reales que sirvan de soporte a la misma. Y en Internet son realmente pocos los que aportan datos fundados sobre las actividades, personales o comerciales, de los internautas. Otra cosa es hablar por boca de ganso. Que es lo hacen muchos, ya sea por atrevimiento o por ignorancia.
El meollo del asunto es que no siempre resulta fácil obtener cifras representativas y fiables. Pero tras mirar por aquí y por allá y contrastar información, podemos indicar, con datos en al mano, la falsedad de algunos mitos relativos a las actividades comerciales en la red.
Los falsos mitos del comercio electrónico
Realmente, en el comercio electrónico hacia el consumidor, o negocios B2C, hay bastantes falsos mitos. Como, por no citar más que los principales, que en la red sólo compra el público joven; que la publicidad –perdón, el marketing- es más fundamental que el producto en sí; y que el precio, desde luego más barato que en el mundo real (o más bien habría que decir en las tiendas), es determinante para atraer a los compradores.
Por no olvidarse del tópico más chocante de todos: los sitios de e-comercio pierden dinero aunque tengan mucho éxito. En todas estas aseveraciones hay más mito que realidad. Pero vayamos por partes.
Compradores jóvenes
Los jóvenes son los únicos que manejan Internet adecuadamente y, por tanto, los que visitan y usan los sitios de comercio electrónico. Así que, si desea vender algo a través de la red, póngase a la altura y las expectativas de éste público. Es decir, diseño moderno y atrevido y precios agresivos. Todo muy a la moda y muy guay.
Pero los hechos contradicen esta idea y los estudios más rigurosos revelan que, de forma cercana al mundo real, en el mundo digital un 10% de los usuarios representa el 70% del gasto on-line. Y además, los que realizan la mayor parte del gasto no son precisamente los más jóvenes. Los clientes más importantes, en cuanto a gasto, son personas de unos 35 o más años.
El márketing es lo importante
Como una página web es la ventana al mundo, no hace falta tener un gran respaldo detrás. Basta con pregonar lo bueno que uno es para que todo el mundo, comenzando por uno mismo, acabe creyéndolo.
En muchos casos, se ha tratado de aplicar simplemente el conocido principio de “el que da primero da dos veces”. Así que han montado rápidamente un chiringuito, sin verdadero soporte detrás. Tanto a nivel de márketing, como, tanto o más importante, a nivel de productos y servicios.
Pero una cosa es que los internautas no puedan calibrar fácilmente la seriedad y solvencia de una empresa, y otra es que logren engañar a un elevado número de personas. Tras los sonados batacazos, las empresas han empezado, a partir de este año y milenio, a utilizar en la red las mismas técnicas que han probado su eficacia en el negocio tradicional. Es decir, calidad y servicio, junto con un buen producto al precio adecuado. Nada innovador en la fórmula, pero lo suficiente para funcionar a nivel comercial. Hay que adecuar el producto a la demanda. O dicho de forma más clara: la experiencia del consumidor es la clave.
El precio más bajo es fundamental
El mostrador virtual que supone estar en un sitio web debería ahorrar costes, lo que finalmente se traduce en un menor coste para el comerciante, lo que a su vez redunda en un precio menor de venta al cibernauta. Las preferencias de los internautas indican que tan sólo el 10% de los potenciales clientes pone el precio como factor decisivo de compra. Lo cual significa que el 90% de los compradores miran más la calidad y servicio que el precio al buscar productos en Internet.
Además, como muchos sitios comerciales han descubierto en sus propias carnes, tras graves pérdidas, hay que tener un sitio donde la navegación resulte ágil y fácil, con rapidez. Sin olvidar que cada vez más los clientes están preocupados con temas de seguridad y privacidad de los datos. Así que habrá que asegurar también estos conceptos para que el consumidor se sienta atraído y confiado para realizar sus adquisiciones. Mucho más que ofrecer simplemente un precio atractivo.
Todos los sitios de e-com pierden dinero
Realmente falso, aunque algunas “empresas” virtuales se empeñen en demostrar lo contrario. Los bolsillos de los inversionistas no son tan amplios como algunos desearían, y la época dorada parece que terminó y no volverá. Pero los datos reales muestran que hay buenas empresas en la red generando beneficios en la actualidad.
Los datos de ActivMedia Research, de Abril de 2001, indican que las empresas de medio tamaño son las mejor situadas, ya que un 61% , de las que tiene unas ventas de entre 100 y 999 miles de dólares (entre 20 y 200 millones de pesetas, o entre 120.000 y 1,2 millones de Euros), son ahora rentables, y un 17% lo serán antes de un año. Le siguen en esta categoría las que venden entre 10 y 99 miles de dólares (entre 2 y 20 millones de pesetas o entre 12 y 120 mil euros).
Otro asunto distinto es la tendencia de las inversiones. Hace algo más de un año, la alegría inversora en proyectos e-com hacía muy fácil encontrar dinero, en grandes cantidades incluso, para cualquier proyecto. La recesión actual, y la desconfianza hacia las empresas de Internet y de comunicaciones, hace que sólo los proyectos con fundamento más sólido encuentren financiación. E incluso en ocasiones ni esos.
Banca electrónica
Los anuncios en televisión pueden confundirnos, o tal están destinados a esa elevada cantidad de gente reacia a utilizar la banca telefónica. Una encuesta realizada a principios de año por la consultora Shandwick reveló que dos de cada tres españoles no tenían intención de usar, NUNCA, la banca telefónica.
De los que la utilizan, más o menos la mitad realizan únicamente consultas, mientras que la otra mitad, realmente algo más que los anteriores, pero con un escaso margen, realiza operaciones y transacciones aprovechando los servicios de Internet.
Cuestión de desconfianza o de ignorancia, el caso es que, por otra parte, los españoles son grandes usuarios de este sistema de banca, ya que, por las mismas fechas, un 4% era usuario activo de este tipo de relación con la entidad financiera. Por su parte, en países tan “avanzados” como Francia, el porcentaje era de tan solo un 2%, mientras que Italia sólo contaba con un 1% de usuarios de banca telefónica. Países ambos, aunque obvio es necesario recordarlo, con mayor nivel económico y de internautas.
En España parece que esta modalidad despierta
pasiones enfrentadas, ya que el tercio de internautas favorable a su empleo
otorgan gran confianza a este sistema. Tan sólo un 11% de los encuestados está
preocupado por la posibilidad de fraude por su empleo.
Sitios de adultos
Los sitios de adultos, es decir pornografía, por hablar claro, han sido uno de los atractivos de Internet. O al menos uno de los más pregonados. Cuántos de nosotros hemos visitado alguna vez uno “de esos sitios”. ¡Venga!, ahora que nadie le mira, conteste sinceramente. Ese es, tal vez, uno de los atractivos de los sitios de adultos: la privacidad y el anonimato para realizar incluso este tipo de consultas. Además, como en Internet no hay manera de saber la edad del internauta, es presumible que una buena parte, pero no todos, son menores a la busca del fruto prohibido. Pero el resto serán reputados trabajadores y, posiblemente, padres de familia en busca de un poco de picante.
Pero, ¿cuántos consultan este tipo de sitios en la red?. Pues los sitios de adultos tienen una audiencia única de unos 6,6 millones de visitantes, que dedican como unos cuatro minutos por persona y son visitados 2,13 veces por persona (es decir, que repiten). Esto supone un 12,7% del total de internautas. Bastantes, pero no muchos.
GLOSARIO:
B2C. Business to Consumer, negocios orientados a vender directamente al consumidor final.
Publicado en ©Buongiorno 2001 Surf Internet, autor Juan Rubio