Conexión de banda ancha
Las ofertas de conexión a Internet con banda ancha se multiplican y sus tarifas se han reducido hasta el punto de resultar una alternativa más que atractiva para los grandes navegantes. O los navegantes de altura que desean alta velocidad para surcar sin pausa por todas las páginas, incluso cuando están descargando varios archivos, y al mismo tiempo usar el teléfono. Pero aprenda cómo lograr todo ello sin comprometer su seguridad.
La emoción por lograr un acceso de alta
velocidad gracias a la conexión de banda ancha hace que muchos de los usuarios
pasen por alto las medidas de seguridad adecuadas. Pero el peligro se incrementa
en esta situación debido a que en este tipo de conexiones las conexiones son
permanentes, y además se dispone de una dirección IP fija. Factores
todos ellos que colocan al internauta en situación de alto riesgo si no pone
los medios adecuados.
Seguridad
Aunque para algunos servicios no parezca, salvo la velocidad, que hay mucha diferencia entre la antigua conexión por módem y la moderna de banda ancha, lo cierto es que existen distinciones importantes entre ambos. En las conexiones por módem se nos asigna una dirección IP diferente cada vez que nos conectamos, y por tanto no resulta nada sencillo rastrear a una persona, ya que cada nueva conexión tiene un identificador IP distinto.
Pero esto cambia al operar con una conexión de banda ancha que utiliza una dirección fija de Internet, ya que una vez localizado, el usuario siempre accede con el mismo número IP. Así que una vez localizado, resulta fácil buscar cualquier vulnerabilidad y encontrar un hueco para entrar de manera subrepticia en nuestro sistema. Una dirección IP fija es como un pato inmóvil en una cacería.
Para muchos despreocupados usuarios la única defensa es la mera estadística. “Con tanto servidores y usuarios con dirección fija, es altamente improbable que sea justo el mío el que despierte la atención de un hacker”. Pero esta actitud no tiene en cuenta que hay programas que “automatizan” la búsqueda de servidores o direcciones Web, filtrando según cualquier criterio que desee el eventual atacante. Esto permite a un hacker dejar en marcha un programa de búsqueda de víctimas, que le devolverá números IP susceptibles de ser atacados, ya sea manual o automáticamente.
En rápidos pasos, el hacker descartará aquellos sistemas que exhiban un buen nivel de seguridad. Y obtendrá una lista de sistemas vulnerables. Si el suyo está en dicha lista… ya puede prepararse. El siguiente paso será introducirse subrepticiamente en su PC y dejar allí un “troyano”. Hay múltiples clases de troyanos, desde los que buscan datos confidenciales, como cuentas bancarias, tarjetas de crédito o claves de acceso a servicios Web, para enviarlos al atacante, hasta los que dejan un programa que permite que el PC sea controlado remotamente.
Un ordenador asaltado de esta forma podrá ser utilizado tanto para realizar envíos masivos de correo no solicitado, el conocido Spam, como para lanzar ataques a otros ordenadores o sitios Web. Y los receptores de tales prácticas verán que el “asaltante” es “nuestro” ordenador. Ya que puede ser fácilmente identificado, mediante su dirección IP, con una sencilla consulta al proveedor. Lo que nos coloca en el punto de mira de cualquier acción legal por daños sufridos.
Sin olvidar a los registradores de teclas,
capaces de grabar todas las teclas que pulsamos. Como realizan esta misión
desde una etapa muy temprana del arranque del ordenador, serán capaces de
registrar y almacenar las claves de conexión, las contraseñas de acceso a
servicios bancarios, y un largo etcétera. Así que es mejor poner el remedio
antes de que sea tarde.
Mecanismos de defensa
El primero de los recursos que hay que mantener activado, pero no el último, es, como no, un buen antivirus. Con una conexión de banda ancha, resulta todavía más imperdonable no realizar actualización periódica de los archivos del antivirus. Consulte la configuración de cómo se realiza ésta por si tuviera que reconfigurar el acceso para descargar los archivos nuevos del antivirus. Aunque en general los productos buscan el mejor camino, y el de la banda ancha se encuentra disponible tan pronto como arranca el ordenador, con lo que no hay retardos para establecer la conexión.
Pero esto no es todo. También hay que reforzar el perímetro. Lo que significa prestar atención a conceptos como firewall y eventualmente filtrado de contenidos. Un cortafuegos, o firewall, es el elemento básico y fundamental. No se asuste por desconocer este elemento. Los cortafuegos personales cuentan con instalación automatizada y un sencillo interface de usuario, con lo que, en general, no tendrá que ajustar crípticos parámetros. Ni se necesita tener elevados conocimientos de los conceptos de Internet, tan sólo saber leer, en inglés para la mayor parte de productos.
Hay asequibles cortafuegos personales de marcas comerciales bien conocidas. La compra de uno de estos productos le garantiza tanto las actualizaciones como la disponibilidad de un servicio técnico que le ayude para configurarlo correctamente. Si prefiere las alternativas más económicas, es decir gratuitas, hay productos como ZoneAlarm que son fáciles de usar y son de libre uso para particulares (pero no para las empresas o las instituciones).
Eso sí, una vez en marcha el cortafuegos,
puede que se quede sorprendido no tanto por los programas externos que solicitan
acceso al interior de su PC, como de los que, desde dentro, piden acceso al
exterior. Recuerde que en casa somos nuestro propio administrador de red, lo que
incluye tanto la configuración del sistema y sus comunicaciones, como la
seguridad.
GLOSARIO
DIRECCIÓN IP. Un identificador universal representado por cuatro números con un valor entre 0 y 255 separados por un punto, que permite que cada elemento conectado a Internet sea reconocido de forma única.
FIREWALL, cortafuegos. Programa, o combinación de software y hardware, que protegen y ocultan los recursos internos de la red de cara al exterior en la conexiones de Internet.
Publicado en ©Buongiorno 2001 Surf Internet, autor Juan Rubio